Miércoles, 31 de agosto de 2005
A don Ítalo, por su nobleza.
Son las doce de la noche, el silencio del sueño ha invitado a la nostalgia, desde mi ventana veo caer la nieve a plomo; cada cosa muta en su forma, esta realidad plagiada de blanco quiebra mi tristeza.
Afuera el brillo inestable del paisaje me hace pensar en otra ciudad: una ciudad de calles amanecidas , con ventanas que aguardan los deseos. Esta ciudad, Josefa, tiene las ansias con alas de cielo, y todo aquel que desee puede verla sin quemarse los ojos.
El viajero que entra a Josefa nunca la olvida porque en ella la sonrisa de los niños sigue allí.
Son las doce de la noche, veo la nieve caer sobre esta ciudad: real, soñada, quizás invisible.
Por: Cecilia Restiffo | General | Comentarios (2) | Referencias (0)
Las ciudades tienen tantas caras y formas como personas vivimos en ellas. Son entes que se te clavan en el corazón, para bien o para mal... Lo digo por experiencia...
Un beso que cruce el mar
Sole | 02-09-2005 01:56:22
Hernán | 03-09-2005 18:02:38
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