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<title>Palabra muda</title>
<link>http://palabramuda.bitacoras.com</link>
<description>Palabra muda</description>
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<title>¿Juguemos a las hermanas?</title>
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<description><![CDATA[ <br />
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	Esta historia se remonta al  año 1986, cuando contaba con once años.  Será que como he cumplido 30 me estoy poninedo chocha y nostálgica.  En ese tiempo todavía las cosas eran sencillas, porque siempre viví a contramano de todo lo que se “estilaba”, y a los once años todavía jugaba.<br />
Recuerdo todavía cómo antes del almuerzo, subía a la habitación de mis padres y jugaba a que iba de compras, sacándole a mi mamá toda clase de vestidos, zapatos, collares, cinturones y demás implementos que escondía luego en mi ropero,  a eso de las 15:00hs. nos mandaban ilusamente a dormir la siesta.  Es entonces cuando se abría para mi y mi hermana un mundo lleno de ocupaciones. Porque llegaba la pregunta de rigor: ¿Juguemos a las hermanas? a partir de esto comenzaba a fluir “nuestro mundo” , en  el que seguíamos siendo hermanas, pues de esto no renegamos nunca.  <br />
Nuestra vida cotidiana se debatía entre el trabajo en hermosas oficinas, las fiestas con amigos y los viajes en lujosos autos imaginarios;  todo este universo mágico se completaba en algunas ocasiones, y debido a nuestra belleza deslumbrante,  con el concurso de la fiesta de la vendidmia: montadas en carros espectaculares hechos con nuestras propias camas y sábanas; dando entrevistas, saludando a todos y finalmente accediendo al trono las dos porque nadie era más linda que nadie... <br />
Este juego sencillo me hizo soñar como nunca lo haría después, fue un tiempo lleno de inocencia, en el que con mi hermana Antonella compartimos tardes que siempre quedarán en mi alma, con ella  he construido una complicidad que rara vez puede repetirse. Ese juego, esa forma de mirar el mundo desde aquella ventana al cielo, dejaron en mi memoria un andamio en el que puedo descansar cuando los días me decantan la esperanza.<br />
El tiempo no se detuvo entre aquellas carrozas vendimiales,  pero hay días en que nos encontramos y sin querer nos  preguntamos: ¿Juguemos a las hermanas?<br />
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<title>Un deseo</title>
<link>http://palabramuda.bitacoras.com/archivos/2005/08/31/un-deseo</link>
<description><![CDATA[ Gociferemos a cada rato y en cada momento, es lo único que nos hará libres...]]></description>\n</item>

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<title>Ciudad, a nuevo.</title>
<link>http://palabramuda.bitacoras.com/archivos/2005/08/31/ciudad-a-nuevo</link>
<description><![CDATA[ A don <i>Ítalo</i>, por su nobleza.<br /><br />Son las doce de la noche, el silencio del sueño ha invitado a la nostalgia, desde mi ventana veo caer la nieve a plomo; cada cosa muta en su forma, esta realidad plagiada de blanco quiebra mi tristeza.  <br />
Afuera el brillo inestable del paisaje me hace pensar en otra ciudad: una ciudad de calles amanecidas , con ventanas que aguardan los deseos. Esta ciudad, Josefa,  tiene las ansias con alas de cielo, y todo aquel que desee puede verla sin quemarse los ojos. <br />
El viajero que entra a Josefa nunca la olvida porque en ella la sonrisa de los niños  sigue allí.<br />
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Son las doce de la noche, veo la nieve caer sobre esta ciudad: real, soñada, quizás invisible.]]></description>\n</item>

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<title>ANDE YO CALIENTE, RÍASE LA GENTE...</title>
<link>http://palabramuda.bitacoras.com/archivos/2005/08/22/ande-yo-caliente-riase-la-gente</link>
<description><![CDATA[ (Quevedo)<br /><br /><br />
Hay algunas cosas que no puedo entender, cómo puede ser que un tipo con abundante cabellera blanca, decida un día "pintarse" la dignidad de negro furioso;  Esto me lo decía un compañero de trabajo, durante un asado de fin de año,  todos reímos y festejamos la ocurrencia afirmando con la cabeza (varias de ellas auspiciadas por Preferance), pero después, haciendo oídos sordos a los nunca bien contados chistes de pelados,  me puse a pensar que a lo largo de mi vida me he planchado, ondulado, platinado, enrrojecido o azabachado (si esta palabra existe) en un intento monstruoso por verme ¡¿mejor!?, y ahora me reía de algo en lo que creo cada día más: por qué no buscar sentirse bien con uno mismo, y no digo que tratar de parecerse a Barbie sea lo más sano, pero ¡¡¡señoras, señores!!!, el que esté libre de dietas, tinturas, tacones, cremas, lifting, etc,  que arroje la primera piedra. Durante años mi padre, persona a la que respeto y admiro, usó sin ningún pudor el famoso chongo muerto: un trozo de cabello que nacía de uno de los costados de su cabeza y cruzaba la misma hasta el otro confín que inalterable lo recibía, para ocultarlo detrás de la oreja cómplice, un ardid poco sutil para eludir lo ineludible:  una calvicie treintañera que jamás lo habría de abandonar, pero el hecho es que los 66 años y luego de que su yerno se cansara de gastarlo todos los domingos después del asado, decidió que la voluntad divina no puede cambiarse y con un suspiro final dio muerte a su larga cabellera, todos aplaudimos esa tarde, sin embargo pude advertir en su cara una imperceptible mueca de tristeza y tuve la sensación de que mi padre, se había cansado de resistir. Por eso cuando mi compañero se complacía explicando su teoría del ridículo, la estética y el bien parecido, me dejé llevar por el tinto que ya corría por mis venas y en un lapsus de atrasada justicia defendí a capa y espada a todos aquellos que como yo, como mi padre, como ese hombre de cabellos negro azabache, intentan sentirse bien. Por eso reivindico los postizos, las siliconas, el piling y el botox... porque nada deja de ser válido a la hora de buscar, del modo que sea, lo que nos haga felices!!!<br />
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<title>¿Cómo exorcizar la tristeza?</title>
<link>http://palabramuda.bitacoras.com/archivos/2005/08/16/como-exorcizar-la-tristeza</link>
<description><![CDATA[ ¡Con la esperanza de que el amor venza a la muerte!<br /><br />Las preguntas se siguen repitiendo una y otra vez en mi cabeza, esperando que tal vez todo vuelva a su lugar.<br />
Cuando el sábado la vida se acabó para Gabriel, un poco de nuestra existencia, un poco de nuestro impulso vital se fue con él; y no es sólo un decir, es la sensación constante de tener un nudo en la garganta, un hierro clavado en el medio del pecho...es la certeza de no tenerte más, de no volver a ver esos ojos tristes que parecían perdir perdón siempre.<br />
A cada instante vuelven los recuerdos: tu sonrisa clara, tu forma imperceptible de ir y de llegar, las palabras tímidas que custodiaban tu corazón vaya a saber de qué tristezas.  A cada rato vuelven los momentos compartidos, y con ellos el dolor infinito de un último abrazo que no te pude dar.<br />
Amigo, aquí estoy llevando esta pena negra, volviendo sobre mis pasos para guardarte en el alma, amigo no sé cómo exorcizar tanta tristeza, sólo espero que poco a poco  este silencio que me aturde,  esta oscuridad que me encandila, se disipen con el eco de tu voz en mi memoria, con ese último gesto de alegría, cuando aquella tarde, sin saberlo, nos dijimos adiós para siempre.<br />
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<i>¡Chau Pocho, y acordate que nos debemos una cena!!!<br />
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Tu amiga, Cecilia. </i>]]></description>\n</item>
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